La inteligencia artificial ya forma parte del día a día laboral a través de asistentes digitales y software corporativo. Sin embargo, su impacto está comenzando a ir más allá de la pantalla. Hoy, la IA también está influyendo directamente en cómo se diseñan y gestionan los espacios físicos de trabajo.

Durante años, el principal indicador del rendimiento de una oficina fue la tasa de utilización: cuántas personas asistían diariamente. Aunque útil para justificar costos de arriendo, este indicador dice poco sobre productividad real, colaboración o bienestar. Las empresas actuales buscan métricas más complejas y accionables.

Del conteo de personas al entendimiento del comportamiento

La IA destaca precisamente en ese terreno: correlacionar múltiples variables complejas. Gracias a sensores, IoT y sistemas de monitoreo ya presentes en la mayoría de los edificios modernos, los modelos pueden analizar patrones de movimiento, uso de espacios y flujos internos con alto nivel de precisión.

Pero los mapas de calor son solo el punto de partida. El verdadero valor aparece cuando estos datos se combinan con otras variables: tiempos de traslado internos, encuestas de satisfacción, costos de mantención, calidad del aire y hasta métricas de productividad.

Productividad también es salud del edificio

Uno de los hallazgos más relevantes es el impacto directo del entorno físico en el desempeño cognitivo. Espacios sobreocupados elevan los niveles de CO₂, afectando la concentración y la toma de decisiones. La IA permite detectar estos puntos críticos y ajustar sistemas HVAC en tiempo real, manteniendo condiciones óptimas según la ocupación efectiva.

En este enfoque, mejorar la productividad no pasa solo por más reuniones o más horas, sino por mejores condiciones ambientales.

Oficinas más flexibles, menos obras costosas

Estos insights están impulsando una transformación en el diseño de oficinas. En lugar de grandes remodelaciones, muchas empresas optan por configuraciones modulares que pueden adaptarse rápidamente según las recomendaciones de la IA.

Un patrón que se repite: la sobreabundancia de salas de reuniones grandes. La mayoría de los encuentros laborales involucra entre dos y cuatro personas, pero los espacios suelen estar pensados para grupos mucho mayores. La IA permite identificar este desajuste y proponer soluciones más eficientes.

Decisiones antes de firmar el arriendo

Otra consecuencia del uso de IA es su incorporación en etapas tempranas. Con contratos de arriendo más cortos y menos margen para el error, algunas empresas están utilizando modelos predictivos antes incluso de cerrar un contrato, simulando cómo funcionaría un layout específico según su cultura y objetivos.

¿Es la oficina un centro de colaboración? ¿Un espacio para el retorno presencial? ¿Un hub flexible? La IA ayuda a responder estas preguntas con datos.

“La oficina perfecta no existe, pero hoy es posible medir con mayor precisión qué funciona y qué no.” - CaptaPropiedades

Así como la inteligencia artificial transformó la forma en que trabajamos, ahora comienza a redefinir dónde y cómo lo hacemos. No se trata de eliminar la imperfección del espacio laboral, sino de entenderla, medirla y adaptarla de forma continua.